viernes, 1 de febrero de 2008

Sol en invierno

Todos sabemos que la exposición al sol sin protección es peligrosa e incrementa el riesgo de sufrir un cáncer de piel. La mayoría de las personas tiene asumido no acudir a la playa sin protección solar, sin embargo, este hábito se acaba con los últimos rayos de sol del verano. En invierno se olvida por completo la protección solar y no es nada recomendable, ya que en esta estación el sol también puede agredir directamente a la piel.El frío, el aire, la humedad y la sequedad del ambiente ocasionada por las calefacciones en invierno, contribuyen a deshidratar y dañar la piel, por lo que la hidratación en esta época del año es de suma importancia. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) advierte que es conveniente utilizar en invierno una crema hidratante con protección solar factor 15 o superior. De esta forma, además de hidratar la piel y evitamos el fotoenvejecimiento. Cuidado con ciertos deportes que se practican especialmente en invierno, ya que incrementan el riesgo de sufrir quemaduras solares con el consecuente aumento de riesgo de padecer melanoma. Hablamos de deportes de altura como el esquí y el montañismo. Las radiaciones ultravioletas a más altura, más dañan la piel, ya que disminuye el grosor del filtro que representa la atmósfera; por ello hay que extremar las precauciones.

Recomendaciones

Aunque es recomendable proteger toda la piel, se debe tener especial cuidado en la cara, la zona del cuello y el escote. El factor de protección solar indicado para el invierno es el 15 o superior. Siempre hay que protegerse los labios pero si hay sol, es importante hacerlo con una crema hidratante labial con protección solar, no con un simple cacao. Especial cuidado merecen la piel de las personas de edad avanzada y la de los niños ya que son particularmente sensibles a los cambios y rigores del invierno. La aparición de sequedad, fisuras y escamas es particularmente frecuente en estas pieles.Si eres de los que te gusta esquiar, cuidado, ya que el sol puede ser más peligroso para la piel que en verano, porque los rayos solares se reflejan en la nieve y potencian el daño en la piel. Usa siempre un factor elevado de protección.Cuidado con los cambios de temperatura al salir o entrar en locales. Ese paso del frío al calor y viceversa es negativo para la piel, sobre todo en personas de piel sensible. Debemos evitar utilizar ropas o calzado irritante o que no transpire.Las personas que padecen enfermedades frecuentes como la psoriasis y la dermatitis atópica suelen empeorar en invierno, estación en la que los brotes se agudizan y se presentan con más frecuencia. Los afectados por estas dolencias deben acudir al dermatólogo en invierno para controlar aún más la patología. Si en tu entorno hay pacientes con piel seca, sensible o enfermedades cutáneas que empeoran en invierno, procura aumentar la humedad ambiental mediante algún humidificador o colocando toallas húmedas en radiadores o focos de calor.

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