La luz UV emitida por las lámparas UVA causa quemaduras y envejecimiento prematuro y potencia el riesgo de desarrollar cáncer cutáneo.
El deseo de conseguir un bronceado rápido y las exposiciones a este tipo de sistemas de bronceado, potencian los efectos negativos de los rayos UVA. Por todo ello, hay que evitar el uso de cabinas solares salvo que sea por prescripción médica, ya que hay enfermedades cutáneas como la psoriasis para las cuales la radiación UV puede servir de tratamiento. Aun así habrá que exigir un equipo de radiación y un personal altamente cualificado.
jueves, 7 de febrero de 2008
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